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Asanas
La diferencia
del Yoga y otros ejercicios es que durante la práctica de
las asanas, la respiración se incorpora y se sincroniza con
los movimientos.
Es el hilo conductor que fluye a través de los movimientos.
El objetivo en la práctica del Yoga es lograr la integración
del movimiento con la respiración hasta que éstas
dejen de ser dos entidades separadas y se conviertan en una sola.
Las dos “acciones” se convergen hasta crear una sinfonía:
fluída, sin costuras, sin interrupciones.
Esta diferencia hace que el Yoga no sea una forma más de
hacer ejercicio, sino que lo convierte en un agente de transformación
sumamente potente, provocando profundos cambios en nuestro equilibrio
energético.
El Yoga ha perdurado durante miles de años porque funciona.
Actúa a través del cuerpo, mediante movimientos
que inducen a posturas y relaciones musculares y fisiológicas
no habituales. Estas alteraciones en la forma de utilizar el cuerpo
provocan cambios mentales. Al usar el cuerpo para transformar la
mente, también se renueva el organismo: reajustándolo,
revitalizándolo, armonizándolo, llevándolo
a sus máximas posibilidades funcionales anatómicas
y fisiológicas, inalcanzables mediante ninguna otra combinación
de entrenamientos.
El Yoga es:
1. medicina preventiva.
2. medicina terapéutica.
3. una forma de relajación / interiorización.
4. produce beneficios físico-motrices (flexibilidad, coordinación,
fuerza, resistencia, tono muscular, etc.)
5. desarrollo amplio de capacidades mentales (concentración,
determinación, perseverancia, disciplina, etc.)
El objetivo principal de la práctica del yoga es restaurar
la mente, llevándola a un estado de paz y claridad, liberándola
de confusión, conflicto y estrés.
La práctica del yoga tiene un método muy suave y
gentil, pero directo, de rejuvenecer, regenerar y revitalizar todas
las células del cuerpo.
A la vez, funciona como una “medicina preventiva”,
evitando que el organismo se contagie o absorba las enfermedades
causada por la velocidad inhumana a la cual nos somete la vida moderna.
Con la práctica de asanas (que es una de las 8 ramas del
yoga) se limpia el cuerpo. Así, como el orfebre calienta
el oro para quemar sus impurezas, al practicar asanas (calentar
el cuerpo) aumentamos la circulación de sangre fresca en
el cuerpo y desintoxicamos el organismo de las consecuencias de
hábitos inadecuados como: mala alimentación, consumo
de tabaco, alcohol, drogas, medicamentos, estrés laboral,
mala postura, contaminación ambiental, falta de ejercicio,
etc.
El impacto de este beneficio no es solo físico ya que la
práctica del yoga (yug: unión) crea un puente entre
la mente, el cuerpo y el espíritu.
Con la práctica se logra equilibrar y encontrar la armonía
de la mente, el cuerpo y el espíritu, y por lo tanto, el
yoga no es “solo otro ejercicio”, sino que llega a niveles
más profundos.
Mientras la práctica de la mayorìa de los deportes
o entrenamientos fìsicos benefician el organismo a nivel
anatómico y fìsico, el Yoga alcanza el nivel del cuerpo
fisiològico y psicològico:
1. Cuerpo anatómico: Torso, piernas, brazos, pelo
2. Cuerpo físico: Huesos, músculos, piel, tejidos
3. Cuerpo fisiológico: Órganos y sus glándulas
correspondientes
4. Cuerpo psicológico: Nervios, cerebro, intelecto
Las asanas se dividen en las siguientes clasificaciones:
1. Posturas de flexión hacia adelante
2. Posturas de flexión hacia atrás
3. Posturas de rotación
4. Posturas de pie
5. Posturas de equilibrio
6. Posturas invertidas
Las asanas trabajan en tres niveles:
1. Físico - tonifica, fortalece, cultiva flexibilidad y
seguridad, libera tensiones, estimula el funcionamiento de los sistemas
digestivo, nerviosos, endocrino, circulatorio, respiratorio, etc.
2. Emocional y Mental - se cultiva un estado de calma y claridad
mental, determinación, concentración, meditación,
perseverancia, etc.
3. Espiritual - libera bloqueos en el cuerpo sutil o energético
a través de los chakras, asociados al sistema endocrino y
nervioso.
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