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Masajes
El arte del masaje es tan antiguo como la vida misma. Es el medio
más antiguo, natural e instintivo de regenerar el cuerpo
y la mente.
La
medicina ayurveda, la china, la griega, la romana, los persas, los
japoneses, los egipcios y muchas otras culturas lo consideraban
terapéutico e indispensable para el mantenimiento de un estado
de salud plena y una actitud creativa.
A principios del siglo V a. de C., Hipócrates, padre de
la medicina occidental, sostenía que "todos los médicos
deberían incluir la recomendación del masaje, entre
las prácticas curativas para potenciar la salud y favorecer
la longevidad de sus pacientes".
Plinio, el famoso naturalista romano, recibía masajes para
aliviar el asma y Julio César, por su parte, lo hacía
para aliviar la neuralgia y el dolor de cabeza. Y así continúa
una lista larga de personajes históricos que recibieron los
beneficios de este arte milenario y curativo.
En Europa, la práctica del masaje descendió durante
la Edad Media a causa del desprecio por los placeres corporales
que imponía la Iglesia. La capacidad sensorial e incluso
el contacto físico se consideraban pecaminosos y por consiguiente
estaban prohibidos. La influencia de estos tabúes ha llegado
hasta nuestros días y se refleja en los contactos personales
y sociales, a través del temor de tocar y ser tocado.
El redescubrimiento del masaje en Occidente, en su concepto integral,
se da hasta en el siglo pasado, en el contexto del desarrollo de
importantes técnicas de manipulación holística,
cuyo origen era en su mayor parte, el concepto de unidad biopsíquica
y espiritual del individuo.
El masaje desde un enfoque holístico,
procura una serie de beneficios, entre los cuales podemos contar:
• Relajación de músculos tensos y estimulación
de músculos débiles y flácidos. Este balance
en los músculos puede mejorar la postura y proveer al cuerpo
de un movimiento más eficiente.
• Promueve la recuperación de la fatiga que le sigue
al entrenamiento, dando más resistencia a los deportistas.
• Tonifica el cuerpo.
• Tiene un efecto sedante sobre el Sistema Nervioso, disminuyendo
el nivel de tensión y ansiedad.
• Mejora la circulación sanguínea, aumentando
de 10-15 % la oxigenación de la sangre.
• Reduce la presión arterial.
• Mejora la circulación linfática, contribuyendo
a la desintoxicación del cuerpo, eliminando los desechos
estancados.
• Mejora la condicion de la piel.
• Puede tener efectos excelentes en persona nerviosas que
han sido dependientes de productos farmacéuticos para el
descanso, la relajación y la concentración.
• El trabajo energético incluido, permite que la energía
vital del cuerpo fluya libremente, en vez de estancarse, estimulando
las fuerzas curativas intrínsecas de la persona.
En
el plano emocional, el masaje responde a una necesidad de contacto
y estimulación táctil, que es una necesidad primaria
del ser humano.
De los cinco sentidos, el tacto es el primero que se desarrolla
en el embrión humano y de él depende la conciencia
que tenemos de nosotros mismos y buena parte de la realidad que
nos circunda.
Está demostrado científicamente que mientras se recibe
un masaje terapéutico, el cerebro produce endorfinas, las
cuales aportan serenidad y amplían la receptividad.
La necesidad de contacto táctil se mantiene a lo largo de
toda la vida. Es un cotacto cargado de recuerdos y emociones ancestrales.
El masaje es un diálogo con el cuerpo, sigue los ritmos
naturales de la vida, la respiración, las ondas, las pausas
y los silencios.
Su cálido contacto transmite amor hacia el medio que nos
rodea y hacia nuestro interior, es una lección de amor aprendida
a través de la piel y nos permite sintonizar con nuestro
médico interno.
La experiencia curativa del masaje ocurre en su mayor potencialidad
cuando el enfoque del mismo es terapéutico e integral, en
el cual se combinan no solo distintas técnicas de manipulación
corporal de diversas culturas, sinó que además incluye
el uso de otros métodos complementarios tales como la aromaterapia,
la terapia vibracional, las visualizaciones guiadas, el balance
energético y la respiración consciente, entre otros,
todo ésto dentro de un ambiente relajado, limpio y agradable,
en el cual el masaje se convierte también en una meditación
que conduce a una parte más profunda de nosotros mismos,
desde donde la conciencia se expande y nos alimenta en todas las
dimensiones.
Dicen que aprender a escuchar nuestro cuerpo es el mejor libro
de salud que podemos leer en nuestra vida, siendo así, por
qué no empezar inmediatamente la lectura y comenzar a descubrir
desde ahora nuestras nuestros más grandes enseñanzas
y nuestros más sabios entendimientos?
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