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Procesos mentales del siglo XXI
A
diferencia de las generaciones anteriores la mayoría de la
gente en la actualidad vive en la pista rápida, y al hacerlo
vive a su vez con todo el estrés que eso conlleva, con sus
respectivas ramificaciones bioquímicas, produciendo así
una cantidad excesiva de cortisol y provocando un agotamiento neurológico
que afecta nuestro cerebro, el sistema nervioso central y nuestros
procesos mentales y capacidad cognitiva.
En buena medida la población actual tiene más estresantes
neurológicos en esta época que en el pasado.
En la vida moderna es raro que una persona esté sentada
en apacible silencio ni siquiera por 10 minutos diarios y más
bien la mayoría vive cumpliendo funciones de multitareas
en cada minuto posible.
La vida actual es más estresante en cuanto al efecto que
produce sobre el cerebro y el Sistema Nervioso. Menos arduo a nivel
físico , pero más desgastante a nivel neurológico.
Es por esta razón, que la sociedad actual acepta como normal
el deterioro de la memoria y las funciones cognitivas como producto
del proceso de envejecimiento.
El estrés ha demostrado ser el causante del 80 % de las
enfermedades y además favorecer la degeneración neurológica.
Estudios hechos en personas con una gran capacidad intelectual
en situaciones de estrés, comprueban que el estrés
tiene un efecto negativo en el rendimiento mental, afectando directamente
la capacidad de procesar información y de grabar información
nueva.
Parte de esa disminución de la capacidad mental parece deberse
a la influencia de la preocupación sobre los procesos mentales,
pero otra parte se debe a las reacciones bioquímicas que
provoca el estrés.
Ambas partes demuestran lo biológicamente tóxico
que es el estrés para el cerebro.
La visión holística plantea que este deterioro no
es ineludible y que es más bien posible facilitar la longevidad
del funcionamiento mental óptimo y la regeneración
constante de la mente.
Esto debido en gran parte a la plasticidad del cerebro, que no
es un órgano estático como se pensaba antiguamente,
sinó que ha demostrado tener poder de regeneración
y ser capaz de revivir sus partes deterioradas a través de
programas integrales de longevidad cerebral, que incluyen 3 elementos
básicos:
1. Terapia Nutricional:
En el que se combinan la tónicos medicinales naturales y
alimentación para favorecer la química cerebral óptima.
2. Terapia de Ejercicios:
cardiovasculares, ejercicios mentales (especialmente la meditación
y la relajación voluntaria) y ejercicios cuerpo-mente (del
yoga) para la longevidad cerebral.
3. Control del Estrés:
Entrenándonos para elegir un estilo de vida que nos brinde
apoyo, identificando los patrones no saludables que mantenemos y
habilitándonos para adoptar cada vez más una actitud
relajada, eliminando factores de estrés innecesarios .
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