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El método Rayid
Somos
en gran parte responsables de la salud y bienestar de nuestros descendientes
durante cuatro generaciones por lo menos.
El trato que nos damos, la vida que elegimos llevar, lo que hacemos,
lo que comemos, lo que respiramos e incluso lo que sentimos y pensamos,
queda registrado en el entorno químico de nuestros genes
y pasa de una generación a otra.
Investigaciones recientes comprueban que recibir cariño
o no, tiene relación con la capacidad para gestionar estrés
o características metabólicas desbalanceadas en los
descendientes. Sin embargo los estudios recientes demuestan la importancia
relativa de los genes.
La expresión o el silenciamiento de todo lo que heredamos
a través del ADN, está en buena parte sujeto a cambio
si elegimos llevar un estilo de vida que favorece romper patrones
no saludables que se han repetido a lo largo de nuestra historia
familiar y genetica.
Cuando la memoria de un ancestro se transmite en términos
negativos de una generación a la otra, inconscientemente
estamos transmitiendo un factor negativo a través de nuestra
memoria celular y nuestro ADN, que generaciones después puede
tomar la forma de un síntoma en específico.
Dentro
del método Rayid un apartado está dedicado a la sanación
del árbol genealógico.
Se realiza un trabajo precioso a través de meditaciones
ligadas a distintos elementos de la naturaleza y se hace hincapié
en poner consciencia y luz en distintas partes de nuestro árbol
genealógico que nos pueden estar limitando o influyendo negativamente,
buscando liberar lo negativo y aumentar lo positivo de la memeoria
de nuestras células.
Cuando un río fluye desde la montaña hasta el mar,
el agua baja limpia y pura. Si a medio camino una fábrica
vierte elementos contaminantes en el río, este se enturbia,
arrastrando la polución hasta el mar. Lo mismo sucede con
nuestro árbol genealógico. Las emociones representan
el agua. Cuando surgen fuertes emociones negativas en algún
punto del árbol de una familia (dolor, odio, envidia, celos...)
todos estos sentimientos no desaparecen cuando mueren las personas
que los sintieron, sino que pasan de una generación a otra,
produciendo ansiedad y enfermedades que permanecerán en las
familias hasta que alguien decida eliminarlos por completo, restaurando
el equilibrio y la armonía en el ambiente.
Los abuelos son el tesoro más grande de nuestro planeta.
Cuando un abuelo siente amor en su corazón puede literalmente
cambiar el mundo. Su influencia es tan poderosa que puede sembrar
la paz y la felicidad en su familia por varias generaciones.
Un abuelo triste transmite su sufrimiento, de forma inconsciente,
por todo su árbol genealógico.
Antiguamante podíamos ver cómo un abuelo de pelo
blanco y ojos sabios se sentaba por las noches a contar cuentos
junto al fuego. Con medidos golpes de maestro artesano, las palabras
del narrador daban forma y guiaban a los niños. Éstos,
con los ojos muy abiertos, procesaban los mitos y los símbolos
con una inteligencia que ellos no sabían que poseían.
A través de sus palabras disolvían los miedos infantiles
e iluminaban sus caminos.
Los abuelos tienen la capacidad para conectar con los corazones
y con las almas de sus nietos de una manera que resulta inalcanzable
para los padres.
Sin embargo, los tiempos han cambiado y buscando rescatar esa sabiduría
ancestral, el Método Rayid nos da las herramientas necesarias
para producir estos cambios positivos en nuestras vidas y en nuestras
familias.
Nos enseña a reconocer las conexiones que todos tenemos
con nuestros antepasados y nos anima a recuperar la importancia
de la figura de los abuelos y además nos enseña a
entender nuestros patrones más profundos de personalidad
a través del análisis del iris del ojo y nuestra secuencia
de nacimiento.
El propósito final de este método es nutrir el alma
encontrando y aumentando lo bueno en cada uno de nosotros, en un
viaje de autodescubrimiento constante, reconociendo nuestras fortalezas
y talentos propios y llegando poco a poco a valorar, aprender y
amar lo que somos, no sólo como individuos, sinó como
miembros de un árbol genealógico, perfecto en su propia
forma para permitir la evolución de cada uno de sus miembros.
Ese viaje de autodescubrimiento nos lleva además a saborear
y apreciar con gratitud cada elemento de la naturaleza y conecatrnos
con la luz de cada ancestro de nuestra familia.
El método de rayid nos da la oportunidad en todo momento
de elegir tomar nuestra responsabilidad de ser lo que somos de la
mejor forma posible, honrando a nuestros ancestros y reconociendo
que cada uno de nosotros mismos, somos ancianos sabios en proceso
de construcción, contribuyendo directamente en la evolución
de nuestra familia y de la humanidad en las generaciones actuales
y posteriores, al elegir vivir la vida que vivimos.
Cuando aprendemos acerca de nuestra propia historia y acerca de
cómo nos influye nuestro párbol genealógico
abrimos una puerta de conciencia y de elección intencional
que aumenta el fuir del amor y la luz para nosotros y los demás,
ayudando así a crear un mundo más hermoso para vivir
y compartir en el presente y con las generaciones futuras.
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